La batalla cultural

 

         La cancelación del concierto de Luis Pastor y su hijo (este cargo de cantautor, como tantas cosas en España, es hereditario) ha dado un poco de vida a la crema de la intelectualidad de izquierdas, anquilosada por cuatro décadas de plácido monopolio cultural. Por fin había algo contra lo que indignarse, por fin “la derecha” mostraba su fondo inquisitorial, por fin les perseguían a los progresistas…, aunque sólo fuera un poquito. Sin duda, Luis Pastor es un tío con suerte, no le van a faltar ni los “bolos” ni las subvenciones en los próximos años. No hay mejor negocio que el de que censuren tu obra y te conviertan en “víctima del fascismo”. Hasta un articulista de El Mundo hablaba sobre la “batalla cultural” que la derecha plantaba a la dictadura progre. Ni que decir tiene que se trataba de la típica serpiente de verano, como las apariciones del monstruo del Lago Ness. Algo con lo que llenar una hoja en blanco y redactar un manifiesto en el que se muestre bien a las claras que los abajofirmantes son de una lealtad inquebrantable a los inmortales principios de Octubre.

Todo esto no es más que una tormenta en un vaso de agua. Para que en España la derecha presente una batalla cultural se tienen que dar dos elementos: la “derecha” y la “cultura”. En cuanto al primero de los ingredientes, cabe decir que, con la excepción de VOX, en España llamamos “derecha” al sector más conservador del consenso socialdemócrata, pero no hay superstición ni consigna del credo progre que los populares no hayan asumido. Descafeinado, edulcorado y desnatado, el ligerísimo bagaje de ideas del PP no se diferencia esencialmente del del resto de la izquierda, salvo en que es de digestión más lenta, pero de aplicación igual de implacable: véanse la Ley Cifuentes en Madrid o las disposiciones de Memoria “Histórica” en Murcia o Galicia, por ejemplo, que en nada desmerecen de las que pueda aprobar Podemos. El que los ediles de Aravaca hayan cancelado un concierto de músicos de extrema izquierda es un hecho aislado, producto de unas decisiones puramente personales, que está en contradicción con la política habitual de la “derecha”, que consiste en asumir el trágala rojo-arcoíris y recibir sumisa y sonriente las lavativas propagandísticas de la izquierda.

En segundo lugar, confundimos cultura con espectáculo. Cuando igualamos a Luis Pastor con Beethoven o a Almudena Grandes con Jünger, indudablemente sumamos peras con manzanas. Son mundos aparte. La cultura nada tiene que ver con lo que en los periódicos usurpa su nombre. Es una cuestión de jerarquía. Si nos fijamos en la cultura de verdad, lo que los alemanes llamaban Kultur, nos sorprenderá ver que en el corto número de los inmortales figuran más nombres conservadores y hasta fascistas que de progres: Borges, Goethe, Valéry, Schopenhauer, Chesterton, Richard Strauss, Baroja, T.S. Eliot, Evelyn Waugh, Spengler, Heidegger, Pessoa, Pound, Cocteau, Georg Kolbe, Céline, Dalí… e incluso también ídolos de la contracultura secuestrados por el progresismo, como el mismísimo Jack Kerouac, Gaudí o Lovecraft. Pero si nos fijamos en la cantidad de intelectuales que firman manifiestos, van a las grandes protestas y “crean” en talleres de escritura, la izquierda gana por goleada. Su obra es espuma de los días, aunque cuente con un poderoso aparato de agit-prop y se beneficie de esa industria de bombos mutuos y autoelogios masivos que es el “aparato cultural” de los medios de comunicación. Su obra es extensa pero no intensa, quizá por el simple hecho de que está fabricada en serie para repetir machaconamente lugares comunes de un adocenado didacticismo. Pero, por la función que se le da, es un comedero de gran importancia para toda la masa del proletariado cultural que crean nuestras universidades. Y no creo que merezca la pena detenerse en las centenarias y esclerotizadas academias de la vanguardia pictórica y escultórica: hemos llegado a tal grado de idiotismo que el “arte” contemporáneo es una sucesión de chistes, hechos con el propósito de suscitar algún conato de escándalo entre un público indiferente.

¿Qué es un “intelectual”? Un militante oficioso, sin carné pero con nómina, del aparato de propaganda del Sistema.

¿Qué es pues un “intelectual”? Un militante oficioso, sin carné pero con nómina, del aparato de propaganda del Sistema. Un cura progre, un sermoneador, un mendicante que predica cruzadas, penitencias e indulgencias, según mande el bonzo de turno. El intelectual es alguien que participa en campañas y sigue consignas. Y, sobre todo, forma parte de un gremio investido de una autoridad casi sagrada por el hecho de “opinar”. Indudablemente, también se le puede definir como un emisor de opiniones, en el sentido platónico de la doxa frente a la episteme. No es la búsqueda de la verdad, en la que no cree, lo que mueve al intelectual progresista, sino la creación de un ambiente, la promoción de unas conductas y el mantenimiento de una presión ideológica que justifique unas ingenierías sociales. También, para mayor efectividad, es un rebelde domesticado. Tiene un margen de protesta, pero nunca discute de verdad las bases del sistema que le protege, sistema que necesita también a sus propios radicales.

No olvidemos tampoco otra cosa: hay sectores profesionales que dependen en extremo de la opinión pública, como los actores, por ejemplo. Sólo desde la divina altura de un Gérard Depardieu o de un Alain Delon puede un actor permitirse el lujo de desafiar a la corrección política. Hasta que llega ese momento, no le queda otra que trabajar en todos los pestiños tipo Novecento que les toquen. Ningún caso muestra mejor los extremos a los que llega el chantaje de la corrección política que la purga realizada por las feminazis de Me Too en Hollywood, que ha acabado con la carrera de artistas perfectamente inocentes de los cargos de los que se les acusa, como Woody Allen. El carácter estaliniano de lo que está pasando en Hollywood, donde cualquier opinión que no se atenga al radicalismo de la ideología de género lleva al imprudente a la ruina, nos enseña otra característica de las campañas de los intelectuales progresistas: su necesidad de ejecutar públicamente a un “culpable”, da igual lo fundamentado de los cargos. Hay que linchar a un chivo expiatorio que sirva de escarmiento a los demás. No es nada nuevo, la izquierda siempre necesita crear “monstruos”, suscitar la histeria de las masas y demonizar a alguien sobre el que se proyecte su resentimiento estructural. Al menos, las víctimas de Mac Carthy, que no fueron muchas, pasaron por un comité del Senado y tuvieron ocasión de defenderse. Por otro lado, todas eran comunistas, ninguna “víctima” del senador podía negar la autenticidad de las acusaciones.

La llamada “derecha” es perfectamente inculta; como decía Cánovas, las únicas letras que conoce son las de cambio.

Volviendo a nuestro país, la llamada “derecha” es perfectamente inculta; como decía Cánovas, las únicas letras que conoce son las de cambio. En el mejor de los casos defiende el liberalismo económico de Hayek o de Mises, que asume el nihilismo capitalista sin pestañear, ideas que no sin evidentes motivos suscitaron el entusiasmo de Foucault. Donoso, Maeztu, D’Ors o el propio Ortega son nombres olvidados en los despachos del poder de los presuntos conservadores hispanos. Si esto pasa con la tradición propia, imaginemos la abismal ignorancia de estos elegantes iletrados frente a la Nueva Derecha, la Revolución Conservadora, el eurasianismo de Duguin o cualquier otra peligrosa y herética innovación. Incluso en el campo del espectáculo, sus gustos no van más allá de Julio Iglesias, Raphael, José Manuel Soto y demás momias del mundo pijo. Ni siquiera se han planteado la conquista de figuras del rock, como podría ser Loquillo. Nada le gusta más a las derechas, incluso a VOX, que disfrazarse de su propia caricatura. En fin, que esa “batalla cultural” de la que hablan las izquierdas es un combate imaginario con un adversario inexistente.

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Ilustres choriz@s

Ana Botella estrena un blog con un artículo sobre Margaret Thacther

   La Audiencia Provincial ha ordenado por segunda vez reabrir la investigación de la venta de 1.860 viviendas públicas vendidas por el Gobierno municipal de Ana Botella en 2013 al fondo de inversión Magic Real Estate Blackstone, al estimar el recurso interpuesto por el PSOE, la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS) y la Asociación de Afectados.

Así lo han acordado los magistrados de la sección 30 de la Audiencia Provincial de Madrid en un auto dictado ayer al que ha tenido acceso Efe y que ordena al juzgado de instrucción número 38 de Madrid que vuelva a iniciar sus actuaciones .

En este auto los tres magistrados aluden a la sentencia del Tribunal de Cuentas que cifraba un quebranto de 25 millones de euros en esta operación y asegura que además de un “ilícito administrativo”, “entra dentro de un razonable juicio de probabilidad que los investigados pudieran haber incurrido en responsabilidad penal por un presunto delito de prevaricación y malversación de caudales públicos”.

El actual viceconsejero de Justicia de la Comunidad de Madrid, José Enrique Núñez Guijarro, y la exalcaldesa de la capital Ana Botella.

     Con esta nueva decisión se busca agotar la investigación por los posibles delitos de prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos y fraude que pudieran haber cometido los investigados Fermín Oslé Uranga, quien fuera consejero delegado de la EMVS, y Alfonso Benavides Grases, apoderado de la entidad mercantil Fidere Vivienda, por la venta de 1.860 viviendas, locales y garajes públicos realizada en 2013. El auto no menciona a la exalcaldesa Ana Botella, según ha avanzado la SER.

Es la segunda vez que la Audiencia Provincial de Madrid ordena al juzgado de instrucción número 38 volver a investigar el caso. La primera vez fue en octubre de 2017, después de que la Cámara de Cuentas plasmara en un informe de fiscalización, –del que se nutrió después la sentencia condenatoria del Tribunal de Cuentas– que Botella y su equipo habían “vulnerado las más elementales reglas de gestión” en la operación. La venta ingresó en las arcas municipales 128,5 millones de euros. A cambio, el Ayuntamiento entregó a Blackstone 1.860 viviendas sociales a precio de saldo.

En el informe de la Cámara de Cuentas se señalaba que la venta se produjo sin fijar con carácter previo el valor de los inmuebles a enajenar ya que lo más parecido a ello es una estimación realizada por una entidad, que además resultó ser asesora de los adjudicatarios. A eso se sumaba que no existía una concurrencia real de eventuales compradores dada la información privilegiada que con carácter previo al acuerdo de la venta tuvieron cuatro compañías, entre ella la adjudicataria Magic Real State, que después cedió sus derechos a las compañías Fidere.

Y destacaban igualmente que había sido el comprador y no EMVS la que fijó el precio de la venta de las viviendas, un importe “objetivamente inferior al precio que podía obtenerse e incluso al mero valor contable de las viviendas”. El informe de la Cámara de Cuentas también hacía mención a los 2,3 millones de euros destinados al pago de dos facturas de una sociedad intermediaria en las operaciones de compra-venta “que no sólo no resultaría necesaria sino que no existe otra constancia de la intermediación que la aparición de las propias facturas”.

Rita Maestre topless protest Madrid

En el auto, la Audiencia Provincial hace mención a que Oslé pudo incumplir las normas reguladoras de la gestión económico-financiera aplicables a las operaciones en las que intervino “pues no aplicó las prevenciones de derecho público exigibles”.

“Además, permitiendo el pago a la empresa intermediaria por prestaciones que no tenían cobertura jurídica ni está probado que se ejecutaran, y el cobro por la venta de inmuebles por un precio inferior al mínimo jurídicamente aceptable, la actuación del demandado produjo un daño real y efectivo, económicamente evaluable e identificado en unos bienes públicos concretos”, apostillan.

La actuación de Oslé “está incursa, al menos, en negligencia grave pues ni se atuvo al canon de diligencia cualificado exigible en la gestión de fondos públicos, ni agotó los medios a su alcance profesional para prevenir y evitar el menoscabo del patrimonio público puesto a su cargo”.

La Audiencia Provincial no desconoce que el ámbito competencial del Tribunal de Cuentas es diferente del penal aunque no descartan “la existencia de indicios de infracción penal” en la actuación de Oslé. “Existen indicios suficientes como para entender que entra dentro de un razonable juicio de probabilidad que los investigados pudieran haber incurrido en responsabilidad penal por un presunto delito de prevaricación y malversación de caudales públicos”, añaden. Contra la presente resolución no cabe recurso alguno.

Según el informe de la Guardia Civil el PP utilizó una sociedad tapadera llamada “Paquí Pallá S.L” para mover 1,2 millones de euros. “¿Por qué teníamos que rompernos la cabeza buscando nombres? Aquí ya nos conocemos todos”

 

Censura en la red


    En este video del canal de Youtube La Granja Humana nos presentan un resumen de nuevas leyes que atentan contra la libertad en Internet, cuya descripción dice:

La nueva ampliación de la Ley de la Propiedad Intelectual en España así como la reciente aprobación por parte del Consejo Europeo de la Ley del Copyright, en especial, las imposiciones de los artículos 11 y 13, son la penúltima y osada ofensiva contra las pocas libertades que los ciudadanos nos quedan. Somos esclavos de un sistema totalitario impuesto bajo el auspicio de una democracia donde la plutocracia tiene “la sartén por el mango”

¿Quién (o qué) decide lo que se debe censurar en la red?

Los escándalos en Internet florecieron el año pasado. En 2019 habrá que tomar importantes decisiones para mantener el equilibrio entre la censura y la libertad de expresión.

    El 17 de diciembre del año pasado Facebook bloqueó por 24 horas la cuenta de Yair Netanyahu, hijo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por supuestamente haber publicado mensajes que auspiciaban la islamofobia. “¿Saben dónde no se producen atentados? En Islandia y Japón, donde por casualidad no hay musulmanes”, se leía en su muro. No era la primera vez que algo así ocurría en la red social en 2018. La política volvía a inmiscuirse en el gigante tecnológico y abrió el debate que marcará este año: dónde está la línea de lo ofensivo en internet, hasta qué punto se puede hablar de un tema y quién puede decidir lo que se queda y lo que no.

El 2018 no fue el año de Facebook. El escándalo de Cambridge Analytica fue la bomba que destapó, en marzo pasado, un entramado político sin precedentes que se movía tras bambalinas mínimo desde las campañas presidenciales de Estados Unidos en 2016, que consistió en recopilar datos de millones de usuarios sin su consentimiento, mediante una aplicación, para elaborar perfiles psicológicos de votantes que supuestamente vendieron, entre otros, a la campaña del ahora presidente estadounidense, Donald Trump.

Las consecuencias fueron inmediatas. Apenas dos meses después, el 25 de mayo, entró en efecto el nuevo Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea (más conocido por sus siglas en inglés GDPR), orientado a poner al día la legislación europea sobre la materia, buscando dar al usuario una participación activa sobre quién tiene o qué se hace con sus datos. La norma es de cumplimiento obligatorio en todos los Estados miembros, por lo que las empresas pueden ser sancionadas si la incumplen.

Pasado el primer semestre del año, la segunda mitad centró la atención en la otra gran batalla que se libra en el campo de internet al margen de la privacidad: el control de los contenidos y las noticias falsas (fake news). El debate es largo y todavía no hay una solución 100 % eficaz para garantizar la veracidad ni la pertinencia de lo que se publica. Uno de los grandes dilemas es si dejar las decisiones a seres humanos o soltar el análisis de la información y la toma de medidas a las máquinas, ayudadas por inteligencia artificial.

No es casualidad que tanto el fundador de la red social, Mark Zuckerberg, como el CEO de Google, Sundar Pinchai, tuvieran que comparecer ante el Congreso de Estados Unidos este año para someterse a un exhaustivo interrogatorio sobre las operaciones de sus compañías.

La propagación de noticias falsas repercute directamente en una baja confianza en los medios de comunicación: según un estudio de la encuestadora YouGov para el Instituto Reuters en 37 países de todo el mundo, un 44 % no confía en los medios. El investigador John Huxford, de la Illinois State University, explicó que las redes sociales pueden amplificar la desinformación actuando como una “cámara de eco”, dando credibilidad a los artículos simplemente porque son muy compartidos.

Ciberataque contra el gobierno alemán

En términos políticos y electorales, la seguridad para los usuarios es clave. Según datos proporcionados a este diario por Facebook, “cuando los resultados confirmaron que la Presidencia de Colombia se definiría en una segunda vuelta, en la red social registramos más de 40.000 personas hablando sobre los comicios por minuto. En México, el pico fue de 175.000 personas y en Brasil de 700.000. En 2019, se celebrarán otras seis elecciones en América Latina, y esperamos poder seguir aplicando las lecciones aprendidas en este año que termina”.

Durante próximos comicios se pondrán en funcionamiento algunas medidas que ya se usaron antes, como equipos multidisciplinarios que trabajarán en tiempo real en varias ciudades, la firma de acuerdos con autoridades electorales, asociaciones con agencias de chequeo para disminuir la desinformación y conducir “sofisticadas investigaciones para desmantelar cuentas y páginas que oculten su verdadera identidad.

Seguidores de AMLO, de la 4T y de Morena han reportado el cierre de cuentas de Twitter

¿Libertad de expresión en línea?

Uno de los intentos por solucionar el problema del discurso se conoció el mes pasado, cuando Alphabet, matriz de Google, anunció una nueva herramienta que usa inteligencia artificial para contribuir a moderar conversaciones en internet, pues identifica y marca los comentarios que puedan ser percibidos como tóxicos. La tecnología, bautizada como Perspective, es usada desde hace algún tiempo en su versión en inglés por medios como The New York Times para ayudar a los trabajadores que moderan su sección de comentarios, y desde este lunes está disponible también en español.

“Los ataques personales, el lenguaje obsceno, el acoso a otros puntos de vista o la discriminación hacen que mucha gente tenga miedo a compartir sus opiniones en internet”, dijo en una entrevista a EFE Patricia Georgiou, la responsable de colaboraciones y desarrollo de negocio de Jigsaw, la rama de Alphabet que ha creado esta tecnología.

Algo similar está haciendo Facebook. Zuckerberg ha asegurado en varias ocasiones que la inteligencia artificial es la herramienta más importante para solucionar los problemas del sistema. Durante la pasada conferencia para desarrolladores F8, el pasado mayo, Mike Schroepfer, encargado técnico de la compañía (CTO), aseguró: “El poder de la inteligencia artificial radica en la velocidad y la escala a la cual puede operar. Tenemos mejor clasificación de imágenes y lo que pretendemos es identificar a esas personas que suben contenidos no autorizados en la plataforma. Cada vez que alguien intenta hacer algo inapropiado lo capturamos inmediatamente”.

Nadie està seguro en la red, eso demuestra filtración masiva de datos en Alemania

Esta semana, por ejemplo, la compañía anunció el cierre de 425 páginas y 135 cuentas vinculadas al ejército birmano, en un intento de responder a las críticas que la acusan de servir de altavoz a discursos de odio en el país, especialmente contra los musulmanes rohinyás. Además, hasta julio Facebook aseguró haber eliminado casi dos millones de publicaciones relacionadas con ISIS. Suena tan esperanzador como riesgoso, teniendo en cuenta la enorme responsabilidad que se les está dando a los sistemas inteligentes para filtrar contenido, algo que, en esencia, es sopesar derechos fundamentales como la libertad de expresión.

Además, el gigante tecnológico le aseguró a El Espectador que, en su último reporte de transparencia, que fue publicado el 15 de noviembre y comprende el semestre de abril a septiembre del 2018, informaron que la cantidad de discurso de odio que detectaron proactivamente se duplicó hasta llegar a un 52 % (desde el 24 % del informe anterior). “La mayoría de las publicaciones que eliminamos en esta categoría ocurrió antes de que nadie lo reportara. Este trabajo tiene una importancia central para nosotros y continuaremos invirtiendo para mejorar nuestro trabajo en aquellos lugares donde aún está en su etapa inicial: los idiomas menos utilizados”.

La otra idea que ronda en la compañía sería la creación de un órgano independiente, que funcione como una Corte Suprema compuesta por personas, y que esté encargada de decidir lo que se elimina y lo que no. “Creo cada vez más que Facebook no debería tomar decisiones tan importantes sobre seguridad y libertad de expresión. El próximo año, estamos planeando una nueva forma para que los usuarios apelen este tipo de decisiones ante un cuerpo independiente, cuyas decisiones sean transparentes y sin sesgos”, escribió Ma el pasado mes.

Marc Zuckerberg ante el Congreso de EE. UU.

La abogada Evelyn Douek aseguró que la decisión de Facebook “comenzará a transformar la forma y la definición del discurso y la comunicación internacional. Si la corte que propone Zuckerberg realmente funciona de forma independiente, significará una renuncia importante, por parte de Facebook, del poder del que goza hoy en día.

Este tipo de decisiones se tomarían con contenidos que estén en el borde de lo censurable. “El recurso se utilizaría, por ejemplo, en fotos que estén cerca de la desnudez o en las que haya sugestiones sexuales, pues generan numerosas interacciones antes de que modifiquemos la curva de distribución. Lo mismo ocurre con las publicaciones que no están incluidas en nuestra definición de discurso de odio, pero que siguen siendo ofensivas”.

Para Douek la creación de esta corte podría ser atractiva, comenzando por la posibilidad de que el próximo año incrementen las publicaciones que deban ser tratadas con cuidado. “Las decisiones de moderación de contenido en Facebook son difíciles, y es probable que cualquier llamado de atención moleste a una porción grande de usuarios de la red social. Al externalizar la decisión y la culpa, Facebook puede intentar lavarse las manos en las decisiones controvertidas”.

El esclavo moderno

Debemos trabajar a diario, no sólo para satisfacer nuestras necesidades básicas sino también para consumir, saldar nuestras deudas y seguir consumiendo.

Sin importar si te trata de un trabajo explotador, perjudicial, humillante, asqueroso, monotono, peligroso, estresante, repetitivo u obsoleto…

El esclavo moderno siempre estará agradecido de tener un trabajo dentro de una sociedad con escasas oportunidades laborales.

  Sólo la verdad es revolucionaria.

Cada parcela de este mundo es propiedad de un estado o de un particular. Este robo social que es la apropiación exclusiva de la tierra, se materializa en la omnipresencia de los muros, de las rejas, de las barreras y de las fronteras.
La unificación del espacio según la cultura mercantil es el gran objetivo de esta época. Todo obstáculo, natural o humano, debe ser destruido. El espacio donde el esclavo moderno habita, es decorado con las mercancías que según los mensajes publicitarios le traerán la felicidad y la plenitud.
 
De qué le sirve a un hombre poseerlo todo si a cambio pierde su alma
 
El sistema económico dominante: ya no es la demanda la que condiciona la oferta, sino la oferta la que determina la demanda. La producción agroquímica es más que suficiente para alimentar a la totalidad de la población. Sin embargo, en un sistema capitalista que hace eco del progreso, el hambre y la pobreza no desaparecerán jamás.
  

Los mismos que contaminan son quienes se presentan hoy en día como salvadores del planeta, esos imbéciles de la industria del espectáculo, patrocinados por las firmas de multinacionales, intentando convencernos que un simple cambio en nuestros hábitos bastará para salvar al planeta del desastre. Mientras que nos culpan, continúan contaminando sin cesar.
 
A través del deporte mediático se representa el éxito y el fracaso, el esfuerzo y las victorias que el esclavo moderno a dejado de vivir en carne propia para aferrarse a lo que se reduce la mayoría de la población. Nace, consume, muere.
Su insatisfacción lo invita a vivir por encargo frente al aparato de TV. Las palabras que emplean los medios de comunicación a los que controla el poder son presentadas como ”neutras”. Designan siempre una cosa muy distinta de la vida real.
Los esclavos modernos se sienten todavía ciudadanos por votar y decidir libremente quién conducirá sus asuntos como si aún pudieran elegir. Pero cuando se trata de escoger la sociedad en la que queremos vivir, ¿creen ustedes que existe una diferencia fundamental entre la socialdemocracia y la derecha nacionalista en Francia?, ¿entre demócratas y republicanos en EE.UU?, ¿entre liberales y conservadores en Colombia?.
No existe ninguna oposición, puesto que los partidos políticos dominantes están de acuerdo con lo esencial: la conservación de la presente sociedad mercantil.
Son esos mismos partidos, los que con la complicidad mediática acaparan las pantallas. Todo esto no se parece a lo que es una democracia.
   La democracia se define en primer lugar y ante todo por la participación activa de los ciudadanos para la gestión de los asuntos del país. Ellos no son esclavos porque existen amos, si no que los amos existen porque ellos han elegido mantenerse esclavos. 
No hay que conquistar el poder, hay que destruirlo.
”Caballeros, el tiempo de vida es muy corto. Si vivimos, vivimos para hollar cabezas de reyes”.   Shakespeare.